Este pensamiento absurdo es la consecuencia lógica de venir de una sentencia de una AP que cuestiona una decisión administrativa (la creación de una plaza), aunque se tramitase el procedimiento administrativo de forma correcta, porque no era “ni urgente ni necesaria”. Y aplicará a todos por igual.
M.NeiraLlegados a este punto, donde la imperiosa doctrina de nuestros tribunales es que las decisiones administrativas que no sean eficientes económicamente son prevaricación ( véase David Sánchez), cabría pensar que comprar ( y no arrendar) un ático por 6 millones para su uso provisional también lo es.