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Diego Casado

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Periodista local. Movidas madrileñas www.eldiario.es/madrid/somos

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El ático eleva el malestar contra Ayuso: Más Madrid va a los tribunales, el PSOE pide la dimisión y el PP más explicaciones

El ático eleva el malestar contra Ayuso: Más Madrid va a los tribunales, el PSOE pide la dimisión y el PP más explicacionesDirigentes del PP creen que la compra del ático fue "un error" y todo el resto del arco parlamentario madrileño muestra su malestar ante la operación fallidawww.eldiario.es
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Lo que queda del empeño de la Segunda República por llevar casas de baños y piscinas a los barrios obreros de Madrid

Lo que queda del empeño de la Segunda República por llevar casas de baños y piscinas a los barrios obreros de MadridA finales de los años veinte y durante los años de la Segunda República se puso en marcha un proyecto municipal para dotar a las barriadas populares y obreras de casas de baños. La nueva de Embajadores —en el solar de la histórica— y la de Cuatro Caminos siguen funcionando. La del barrio de La Guindalera es hoy en día un centro cultural con biblioteca Los proyectos racionalistas que quisieron que Madrid tuviera su propia playa Bañarse para asearse y bañarse por ocio, dos historias entrelazadas que llegan hasta nuestros días. Distintos baños públicos y privados habían surgido en la ciudad de Madrid, sobre todo, desde el siglo XVIII. Estos baños, que tomaban el relevo de los que los madrileños habían tomado en el cauce del Manzanares, tenían una vocación terapéutica y evolucionaron en las primeras piscinas de la capital, como El Niágara, situada en la Cuesta de San Vicente. Pero una cosa era disfrutar de los beneficios relajantes de las aguas, y otra muy distinta lavarse. Durante los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera y los primeros de la Segunda República, el Ayuntamiento de Madrid se tomó en serio la misión higienizadora de construir casas de baño en los barrios populares y obreros en crecimiento. Sin embargo, después del primer impulso, la misión quedó a medias, como veremos, e incluso algunas de las que se proyectaron, como la del barrio del Pacífico, no llegaron a ver la luz. El 11 de abril de 1928 se abrió la nueva casa de baños de la glorieta de Embajadores, que la prensa saludaba –por boca del alcalde– como una casa de baños “para los humildes”. El emplazamiento, en el popular barrio de Lavapiés, no era casual Las tarifas públicas eran las siguientes: baño con jabón líquido 0,50 pesetas (con toalla grande, 0,75). La ducha era un poco más económica y costaba la mitad (0,50 con la toalla). Alquilar la famosa toalla grande suelta suponía media peseta y si, en cambio, se optaba por la pequeña solamente 0,25. Lo detallaban en el diario La Libertad, donde admitían que los precios no eran excesivos, pero pedían un esfuerzo municipal para convertir el servicio en gratuito y llegar así a más gente. “El Ayuntamiento debe desear que en cada familia se laven el cuerpo el mayor número de personas, y figúrese el señor Aristazábal que a un matrimonio con tres o cuatro hijos se le ocurre ser pulcro una vez a la semana; pues se le van en agua dos o tres duritos al mes”, decía la cabecera el 3 de abril de aquel año. La actual casa de baños de Embajadores está en el mismo solar que la antigua Los consistorios republicanos decidieron insistir en este tipo de política pública. En 1932 se decidió ampliar la casa de baños de Embajadores, añadiéndole un segundo piso y sumando 17 nuevos baños y siete duchas a los que ya tenía. La casa de baños original de Embajadores fue demolida en 2002 y en su lugar se levantó la que actualmente funciona en el número 5 de la glorieta, a pesar de que en un primer momento se había hablado de rehabilitación. Actual edificio de la casa de baños de Bravo Murillo 115, que integra en la planta baja el edificio histórico Si la primera de las casas de baños se había proyectado en el área de expansión de los antiguos barrios bajos de la ciudad, en el Portillo de Embajadores, para la segunda ubicación se eligió el barrio de los Cuatro Caminos, uno de los más populosos del nuevo extrarradio obrero. La casa de baños estaría en el solar que había a la altura del número 115 de la calle de Bravo Murillo, la arteria principal de la barriada, y tendría una sola planta. El edificio es obra del arquitecto municipal Gabriel Pradal, de militancia socialista, que dejó mucha huella en la barriada, como los hotelitos de la Colonia Ciudad Jardín Norte, impulsada por los afiliados al Círculo Socialista de Cuatro Caminos en la calle de Goiri. La inauguración de la casa de baños de la calle Bravo Murillo se anunció para el aniversario de la Primera República (el 11 de febrero) y, como no llegaron a tiempo, se trasladó la fecha al 14 de abril, pero tampoco se pudo cumplir ese plazo pese a estar las obras terminadas. “¿Quiere el Ayuntamiento de Madrid cumplir con el vecindario o quiere que este año, como el pasado, tengamos que ir hasta el Manzanares para bañarnos teniendo un edificio terminado?”, se preguntaba Adolfo Alonso en el periódico La Libertad del 4 de junio de 1933. La casa de baños seguía sin inaugurarse en 1934, lo que motivó nuevas quejas en la misma cabecera, como la que se podía leer el 5 de junio de ese año, que terminaba diciendo: “Menos mal que la casa de baños de la calle de Bravo Murillo, que se terminó hace dos años, no es completamente inútil. Hasta ahora sirve para que los muchachos del barrio utilicen la fachada para sus desahogos políticos y de los otros”. Campaña de la Asociación de Vecinos Cuatro Caminos-Tetuán para la reapertura de la Casa de Baños en los años ochenta Debió inaugurarse en los siguientes meses, aunque su funcionamiento no tardó en verse interrumpido por obras, pues en una nota del 7 de diciembre de 1935 el periódico advertía de que un cartel de suspensión del servicio llevaba demasiado tiempo colgado de su puerta. Aunque las inauguraciones previstas no habían llegado a tiempo, el hecho de haberlas fijado en efemérides señaladas de la República demuestra que, igual que sucedía con los centros escolares, las autoridades consideraban las infraestructuras sociales como parte orgánica del espíritu del régimen. La casa de baños de la calle de Bravo Murillo sigue en pie y funcionando integrada en un nuevo edificio con el que comparte otros servicios municipales. A mediados de los años ochenta el servicio vivió una larga temporada de paralización y a punto estuvo de cerrarse el grifo definitivamente, a pesar de que en aquel momento aún existían edificios en la barriada con baños compartidos. La lucha de la Asociación Vecinal Cuatro Caminos-Tetuán lo impidió. Entre los años 2010 y 2011 se integró la antigua fachada en un edificio nuevo que dedica la planta baja a los baños. Centro Cultural Buenavista, en el edificio de la antigua casa de baños de la Avenida de los toreros Aunque la instalación de casas de baños municipales obedecía a razones mucho menos ligadas al ocio, la construcción de estas coincidió con la extensión de los bañadores en las riveras del Manzanares o el Jarama y con la inauguración de piscinas, como mencionábamos al principio. En este sentido, el proyecto de la casa de baños del barrio de La Guindalera en la Avenida de los Toreros (entonces Julián Marín) supuso un intento de mezclar las necesidades higiénicas y de ocio. Se proyectó con dos piscinas, una para hombres y otra para mujeres, que costaban aproximadamente la mitad que las piscinas privadas que empezaban a proliferar en Madrid. El autor de esta casa de baños fue José de Lorite, arquitecto municipal desde 1919 y hombre central en el Plan General de 1931. Uno de los sellos de calidad que imprimió al diseño fue la piscina, iluminada por un lucernario de baldosas de cristal con hormigón armado y vidrieras artísticas, que desaparecieron durante las reformas que se llevaron a cabo en la posguerra. La casa de baños, que contaba con 16 bañeras, 10 duchas y 22 lavabos, estaba terminada en diciembre de 1932, pero diversos avatares retrasaron su apertura, como había sucedido con la de Cuatro Caminos. Las obras no se atuvieron a las condiciones de los pliegos, el contratista utilizó materiales de mala calidad e incurrió en un exceso de gastos en su construcción, según denunciaba la prensa de diferente signo político en distintos momentos de los años 1933 y 1934. A comienzos de 1935 se decidió liquidar las obras con el contratista y abrió al público el mes de julio. Piscina vacía de la casa de baños de La Guindalera A pesar de todo, el diario conservador El Debate denunciaba el 11 de septiembre de 1935 que las piscinas permanecieron vacías todo el verano “por la razón inverosímil de no haber un vigilante o bañero que sepa nadar”. La casa de baños dejó de funcionar en 1977 y el edificio estuvo al borde de la demolición, pero se salvó gracias a su reconversión en centro cultural. Fue reformado por el arquitecto municipal Salvador Pérez Arroyo en 1982 y convertido en el Centro Cultural de Buenavista, que tiene en su interior una biblioteca municipal que desde 2020 se llama David Gistau en honor al periodista. La biblioteca y el salón de actos se sitúan en las antiguas piscinas. Aquellas casas de baños, de las que aún quedan dos abiertas, tuvieron un papel importante hasta bien entrada la democracia y aún hoy son utilizadas por muchas personas sin hogar. Los edificios que se conservan también quedan como ejemplos de infraestructuras con el poder de intervenir decisivamente en la calidad de vida de los vecinos que fueron llevados a cabo por arquitectos municipales. Suscríbete a las informaciones más cercanas Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. Apúntate aquí y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en Facebook, Bluesky o Instagram ---dlvr.it
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🔴El fuego ha alcanzado el Complejo de Comunicaciones de Espacio Profundo de Madrid de la NASA en Robledo de Chavela @eurekablog.bsky.social @vmanchado.bsky.social

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Yo soy muy fan. Supongo que pueden permitirse reproducir personajes con copyright porque como van moviéndose de ciudad van escapando de la ley.

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Si estáis en Twitter para ver las mierdas que publican los trols en Twitter, ¿por qué no les respondéis allí en vez de traeros la captura aquí?

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Historiar las fiestas de Chamberí para encontrar su origen popular frente a la imagen ayusista del distrito

Historiar las fiestas de Chamberí para encontrar su origen popular frente a la imagen ayusista del distritoRubén Pallol, historiador urbano experto en Chamberí, nos cuenta su desarrollo tomando como punto de partida las fiestas de Nuestra Señora del Carmen, que se celebran esta semana El historiador de El Rastro que subsistió vendiendo allí su libro cuenta por qué acumula 300 años de éxito en Madrid El pasado martes por la tarde se llevó a cabo un izado militar de la bandera en honor a Nuestra Señora del Carmen en la Plaza de Chamberí. El inicio institucional de las fiestas del distrito no se dejaba notar horas después, cuando los niños jugaban en los columpios y decenas de personas enfundadas en camisetas de la selección esperaban en las terrazas el partido de semifinales del Mundial. La plaza, recién reformada, ha llegado a punto para volver a ser un año más el centro de las fiestas de julio en un distrito noble en el que, sin embargo, el componente popular siempre ha estado presente. Ese mismo día, los niños se refrescaban en el interior de una fuente, recién instalada. Al otro lado, dos chicos jugaban al frontón sobre la pared de las Siervas de María, justo debajo del cartel de “prohibido jugar con la pelota”. Para entender las complejidades de los cruces sociales y urbanos que encierra esta parte de Madrid hemos hablado con Rubén Pallol Trigueros, investigador de la universidad Complutense de Madrid que hizo su tesis sobre la conformación de Chamberí. Ha publicado, entre otros títulos, Una ciudad sin límites. Transformación urbana, cambio social y despertar político en Madrid 1860-1875 y El Ensanche Norte. Chamberí, 1860-1931. Leerle es fundamental para entender que las líneas que delinean la trama urbana no proceden solo del lápiz del planificador. A menudo, este dialoga con la experiencia humana y la ciudad toma la forma de conflicto, como sucedió con el arrabal preexistente en Chamberí al plan de Ensanche. Pallol ha vuelto a trabajar sobre Chamberí y el entorno de la plaza de Olavide, ampliando sus investigaciones desde la óptica de la historia urbana y llevando los datos a las herramientas cartográficas más modernas. Recientemente, reflexionó sobre la importancia de las fiestas de Nuestra Señora del Carmen en la creación de Chamberí dentro de unas jornadas sobre el Madrid popular y hoy, metidos ya en harina de las fiestas, queríamos preguntarle sobre ello. Recopilación de noticias sobre Miss Chamberí durante las fiestas proporcionada por R. Pallol SOMOS CHAMBERÍ: Hola Rubén, cuéntanos cómo se te ocurrió que era interesante estudiar la fiesta, y esta fiesta en concreto, para hablar del Madrid popular. RUBÉN PALLOL: Últimamente pienso mucho en qué es lo que hace barrio. O sea, qué es lo que articula su vida más allá de una delimitación o un nombre. En qué momento la gente se siente parte de la comunidad. Las fiestas han jugado un papel fundamental en la formación de los barrios y esta es una de las cosas a las que le estoy dando vueltas. Las fiestas populares han contribuido a integrar a la gente y a generar una red de relaciones. Parece que a finales del siglo XIX hay una explosión de fiestas en los barrios madrileños, eso es lo que refleja la prensa histórica al menos. Me he preguntado quiénes eran los promotores de esas fiestas. Se relaciona mucho, por lo menos al principio, con el comercio. Los comerciantes estaban particularmente interesados en atraer gente al barrio. Creo que la manera en cómo han cambiado las relaciones comerciales a lo largo del tiempo también debe tener una relación con el modo en cómo se organiza la fiesta en cada momento. Nuestra Señora del Carmen se celebraba antes en otros lugares, ¿no? Sí, es una historia por hacer. Encontré que la prensa hablaba a finales del XIX de la decadencia del tipo de fiestas del Carmen que se organizaban en la zona cercana a Cibeles, algo que yo desconocía. Hablaban de la pujanza de las de Chamberí. A principios de los años veinte ya aparecen también las fiestas del Carmen en Vallecas. Al final, unas fiestas siempre tienen algo de invención. La iglesia de Santa Teresa y Santa Isabel había organizado la vida parroquial de Chamberí, al menos en sus orígenes y de nuevo aparece con las fiestas. Parece que se aprovecha el buen tiempo que había en ese momento del año y supongo que también una disponibilidad en el calendario. Baile en el Paseo de la Habana por las fiestas de Nuestra Señora del Carmen proporcionada por R. Pallol Ahora que lo dices, recuerdo que en La Ventilla también empiezan a celebrarse las fiestas del Carmen antes de la Segunda República. Luego, se recuperan vecinalmente durante la Transición y respetan la advocación a pesar de no tener un trasfondo cristiano. Claro, lo que dices en relación con el paralelismo con los setenta es fundamental. Estoy haciendo entrevistas en el barrio de Moscardó (Usera) y los vecinos cuentan cómo se autoorganizaron en aquel momento y creaban sus fiestas en un lugar en el que no había nada de eso. También sucedió algo parecido con las de Malasaña, por ejemplo, en las que también tuvo importancia el impulso de los comerciantes, aunque luego surgieron rifi rafes con la juventud del barrio. Vamos a volver a las nuestras, ¿cómo eras las fiestas de los primeros años en Chamberí? Queda por estudiar, pero me parece que tienen mucha importancia la verbena y las atracciones de feria, que aparecen desde muy pronto. Existía una romería y este es un elemento que se ha mantenido en forma de procesión. En los años veinte y treinta surge una cierta queja, un debate sobre la existencia de unos feriantes profesionalizados que traen una especia de montaña rusa, el tren de la bruja o cosas así, y los feriantes de toda la vida. Algo que me sorprendió cuando lo estudié fue la introducción de gigantes y cabezudos. Son elementos que se nos presentan como algo tradicional cuando, en realidad, se acaban de incorporar. Tiene sentido porque es un barrio bastante reciente y necesitan algo que le dé una pátina tradicional. ¿Y en el espacio? ¿Dónde se celebraban? Hay diversos sitios, sobre todo la plaza de Chamberí y la plaza de Olavide. Estoy estudiando cómo era el espacio de la plaza de Olavide antes de la construcción del mercado, aunque también había una especie de mercado al aire libre entonces, con pérgolas en la calle de Trafalgar, hacia donde se había extendido un poco. Rubén Pallol Trigueros La plaza de Olavide es central en tus investigaciones acerca del desarrollo de Chamberí. Cada vez me interesa más pensar en Olavide como motor de ese crecimiento. Por lo que tiene espacio de intercambio comercial pero también de interacción de la gente. Es un mercado que se va configurando a las puertas de la ciudad y que de alguna manera nuclea el barrio. Y, sobre todo, es un espacio de encuentro entre gentes de diferente condición. Hoy por hoy, Chamberí está adquiriendo una identidad que vista desde fuera aparece muy vinculada a Ayuso y a la gente bien. Pero en origen era un barrio que yo llamo de gente humilde y de prosperidad. No es la gente pobre agolpada a las puertas de la ciudad intentando entrar, sino más bien aquellos que, en algunos casos, tenían la oportunidad de construirse su propia casa allí porque no podían hacerlo en el centro. También de algunos especuladores que no habían podido participar en los negocios de la desamortización. Y de gente que quiere lanzar sus empresas en un sitio donde hay suelo disponible, porque es una zona con muchos talleres y fábricas. Hay un componente burgués, pero también hay trabajadores manuales o empleados modestos. Y la fiesta crece a la vez que la importancia del distrito... En los años treinta están autoeditando publicaciones que invitan a la gente a probar los churros de Chamberí y cosas así. Se mezcla que es un barrio de nueva creación, fuera del centro, y que enseguida entra en el imaginario madrileño. Sí, yo creo que tiene que ver con la creación del barrio y que exacerba un poco el carácter madrileño, de alguna manera se señala que allí están los auténticos madrileños. Algunos de ellos se han movido desde el centro de la ciudad para vivir en Chamberí, de hecho. Bueno, es un barrio tan inmigrante como cualquier otro. Da la sensación escuchándote de que las fiestas ayudan tanto a conformar una identidad como a crear una imagen del barrio para los demás Completamente. No sé si estoy proyectando cosas de hoy, siempre me da miedo hacerlo. Pero sí, percibo que desde los años treinta y la naciente sociedad de consumo popular se están aprovechando las fiestas para atraer a los madrileños a la zona. Ya antes había zonas de Chamberí, como la de Cardenal Cisneros, que habían sido de merenderos. Hoy es un poco más declinante, pero recuerdo que siempre fue hasta hace poco una zona muy de ocio y tabernas. Hay que recordar que Chamberí en esa época se convierte en una de las zonas de ocio de Madrid con la calle de Fuencarral como una de las avenidas cinematográficas. Habría que estudiarlo más, pero yo creo que es un espacio de confluencia entre zonas más y menos acomodadas. Me interesan mucho esos cruces de caminos y allí era fácil de llegar porque, por ejemplo, había metro. Tú ahora estás tratando de entender más el Madrid urbano de la época a través de la cartografía digital Lo que estoy haciendo es aprovechar toda la documentación que había recopilado en su momento, como información estadística de los padrones municipales, y georreferenciarla para investigar cómo se ha ido transformando el paisaje residencial del propio barrio. Hacer un análisis microanalítico e hiperpreciso de quién vivía y dónde lo hacía exactamente. Alguna cosa sabía, pero ponerlo sobre un mapa ayuda a aprender. Cruzándolo con fotografías aéreas –cuando es posible– o con licencias de obras, desvelas instituciones que había ahí, que daban vida al barrio y que han desaparecido. Chamberí, siendo un barrio que puede parecer que tiene un aspecto bastante tradicional y que ha conservado mucho del XIX, ha sufrido transformaciones, sobre todo a partir de los años 50. Te estás adentrando también en la segunda mitad del siglo XX, ¿cómo ha cambiado Chamberí? Sí. Durante los años del franquismo, evidentemente, hubo cosas que desarticularon o cambiaron las pautas de relación. Por un lado, está la desaparición del mercado y su sustitución por la galería comercial o la aparición de los supermercados. Me interesa ver cómo afectó al comercio de los alrededores de la plaza de Olavide la desaparición del mercado porque eran como un sol y sus satélites. Luego, está la motorización. En los años veinte y treinta había coches, pero aún no se habían arrasado los bulevares ni los coches tenían el predominio que tienen hoy en las grandes vías, como Santa Engracia o Eloy Gonzalo. Todo eso, evidentemente, afectó al barrio y a la vida que se hacía en la calle, aunque no hubiera grandes procesos de transformación. Y, luego, la reconversión industrial. Nos cuesta imaginar, creo, el panorama de pequeñas fábricas y centros de trabajo que había, sobre todo al norte de Eloy Gonzalo y en la zona de camino hacia Arguelles. Estaba lleno de fábricas y de almacenes, un poco diseminados y entrelazados con la vivienda. Se ve trabajando los mapas catastrales y la producción cartográfica. Para terminar. Si no te incomoda salir de la piel de historiador y saltar de un momento a otro, cuéntanos cómo ves la imagen que está proyectándose actualmente de Chamberí Se da una gran paradoja. Se nos presenta como la esencia de la tradición, de la identidad madrileña y, además, muy vinculado a una especie de clase media alta que nada tiene que ver con lo que es el barrio, aunque ningún barrio tiene una esencia. Todo se transforma con las con las relaciones económicas y sociales que atraviesan el espacio público. En este caso, están atravesando de manera violenta Chamberi, que se ha convertido ahora mismo en un escaparate de lo que se quiere vender que es Madrid. Una especie de campo de pruebas que se puede ver incluso desde la reforma de las plazas, como la de Olavide, una prueba para el resto de reformas de plazas pero hecha desde el privilegio. Se ha buscado hacer la plaza perfecta pero no parece amable y acogedora, se identifica con unos determinados valores o estilo de vida. A mi modo de ver, von el ayusismo. Suscríbete a las informaciones más cercanas Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. Apúntate aquí y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en Facebook o Bluesky ---dlvr.it
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El cine Paz, más que 'La odisea' en 70 mm: de negocio familiar en Chamberí a hacer de las películas un acontecimiento

El cine Paz, más que 'La odisea' en 70 mm: de negocio familiar en Chamberí a hacer de las películas un acontecimientoEl cuarto cine activo más antiguo de Madrid, abierto en 1943, prolongó su actividad pese al impacto de la pandemia gracias a la compañía francesa mk2. Mientras mantiene su dedicación al cine autoral, acapara eventos como ser la única sala de Madrid con proyecciones en 70 mm, ahora demandadas por 'La odisea' Dos meses de trabajo entre padre e hijo: la odisea de instalar el primer proyector de 70 mm en Madrid Cuando el acomodador se adentraba en la oscuridad de una sala repleta, el número de personas allí congregadas alcanzaba el millar. En 1943, fecha de inauguración de los cines Paz, el negocio contaba con un aforo de nada menos que 999 butacas. 83 años después, el cuarto cine abierto más antiguo de Madrid es toda una referencia para los amantes de las películas independientes. Un espacio que ha mantenido su esencia pese a los nuevos tiempos. El principal cambio llegó en 1997, cuando se dividió en cinco distintas para transformarse en un multisalas y sus responsables apostaron por una programación de marcado carácter autoral. Un lugar con hitos como la permanencia durante un año y medio en cartel de Solas (1999), intimista y multipremiada ópera prima de Benito Zambrano. Hoy el Paz es uno de los dos cines que se mantienen en activos en la calle Fuencarral de Chamberí, donde originalmente llegaron a concentrarse hasta ocho locales. Es, a la vez, uno de los cuatro multisalas que marcan el ritmo cinematográfico en la zona. Y se ha convertido en el centro de atención de muchas miradas cinéfilas, por ser el único espacio de Madrid con una tecnología que permite proyecciones en 70 milímetros (con una calidad de imagen e inmersión superiores). Una fortuna, pues su historia pudo escribir un punto y final en 2021. Por suerte, el título de la primera película proyectada en el Paz auguraba que su destino estaría marcado por una sucesión. Se trataba de la comedia española Antes de entrar, dejen salir, dirigida por Julio de Fleischner. La familia Góngora, propietaria del establecimiento, decidió dar un paso al lado hace un lustro y cedió la explotación del espacio a la productora, distribudora y exhibidora francesa mk2. (Re)nacía así el mk2 Cine Paz. Nacho Martínez-Useros es director de programación, línea editorial y comercial de mk2. Explica en conversación con Somos Chamberí cómo surgió este exitoso viraje de un negocio familiar a gran apuesta de una candena que aboga por lo autoral y por el cine como acontecimiento: “La vinculación era previa a la adquisición. Nos llamaron para celebrar el 75º aniversario del cine en 2018. Elaboramos la programación y les apoyamos con la comunicación”. Los Cines Paz de la calle Fuencarral durante el estreno en España de 'Doctor Zhivago', en 1966. Fue la pandemia lo que terminó de modicar el modelo detrás del multisalas: “El público muy adulto del cine, al que le gustaba su perfil clásico, fue al que más le costó volvor a las salas con la reapertura. La familia Góngora nos contactó entonces, fruto de esa estrecha relación previa, y llegamos a un acuerdo para encargarnos comercialmente durante 25 años”. La nueva etapa arrancó el 17 de septiembre de 2021 con una proyección de Dune. Era una coyuntura “bastante particular” en la que “los estrenos se movían continuamente de fecha” debido a las variaciones de la situación sanitaria. “Tampoco había cine de autor muy potente. Se lo guardaban porque había festivales detenidos”, rememora. La edición de Cannes 2020 no se celebró de manera presencial, mientras que la del año siguiente se trasladó del mayo habitual a julio. “Fue un cambio muy beneficioso para las dos partes”, opina Isaac Reyes, responsable de comunicación de mk2. “Los Góngora querían mantenerlo no solo por una cuestión romántica, sino histórica. A pocos metros de aquí estaban los antiguos cines Roxy [ahora reconvertidos en un supermecado]. Ya apenas resisten cines históricos, así que buscaban una marca que continuara esa esencia de cine familiar. Nosotros, por nuestra parte, deseábamos estar presentes en el corazón de la cultura de una capital, igual que lo estamos en París. Se unieron dos sueños y dos maneras de entender el cine”, cuenta. Recuerda Nacho Martínez-Useros que en esos primeros compases intentaron “abrir la mano” a más cine comercial y familiar, pero “muy pronto” se cercionaron de que su potencial principal está en otro tipo de propuestas. “Tenemos dos públicos principales. El adulto se concentra en las dos primeras sesiones. Antes de las 19.30 las películas son dobladas, para quien busca cine independiente doblado. Después priorizamos la versión original, para ese otro público joven de centro de ciudad. Los eventos se enfocan también en ese perfil, aunque conviven en ciclos como los classics, todos los lunes a las 20.00. O cult, deciado al cine de culto”. Reyes lo sintetiza así: “El reto era mantener a las señoras del Paz y a la vez dar a conocer una nueva etapa en la que ampliábamos tanto la oferta como el público al que queríamos llegar”. El desafío llegaba en un momento de enorme complejidad para el sector, duramente golpeado por un confinamiento que impulsó todavía más el auge del streaming: “Decían que era una locura que nos metiéramos en un nuevo proyecto de cine en vez de simplemente resistir. Pero a la vista está que los proyectos en los centros de las ciudades han funcionado muy bien. Fue muy emocionante ver cómo la gente volvía a las salas apenas año y medio después del estallido de la pandemia”. En estos cinco años han comenzado a ver nuevas o crecientes tendencias del sector, como la caída de las sesiones de las 22.00 y el auge de las verspetinas. El “auge del tardeo”, como lo define Martínez-Useros, ha llegado al cine. “Los pases de las 16.00 y las 18.00-19.00 son los que más han mejorado. Los martes sénior se llenan. Es una experiencia, como un cine de adolescentes pero con personas mayores: todos se saludan por el barrio, charlando, medio ligando...”. Es ahí cuando sale a relucir la esencia de un cine de barrio, de un espacio colectivo, por mucho que ver una película sea un acto de recogimiento personal y prácticamente íntimo. La calle de los cines donde calidad y diferencia son claves del éxito Es el distintivo de los Paz en Chamberí, más concretamente en la calle Fuencarral, donde la pugna por el pastel de la exhibición cinematográfica es feroz. Durante su aparición en Amarga Navidad, la última película de Pedro Almodóvar, casi cualquier cinéfilo de Madrid puede sentirse interpelado. Al mk2 Cine Paz se une el Cinesa Proyecciones, mientras que también son muy cercanos el cine Verdi (en la calle Bravo Murillo) y el Yelmo Palafox Luxury (calle Luchana). Martínez-Useros recalca que los Verdi también tienen un fuerte componente barrial y autoral, aunque apostando íntegramente por VOSE. Unas similitudes que no desprecia en absoluto, en una industria donde “todos aprenden de todos, aunque sea a través de la competencia”. “No dejamos de ser espectadores, así que cuando otra cadena lleva a cabo una buena acción nos genera interés. Hay un trabajo de estar pendiente sobre lo que hacen cines de alrededor”, reconoce. Aboga eso sí por “un juego en el que cada cual apueste por su público y defienda los títulos en los que ha confiado dentro de su línea editorial”. No le duele en prenda catalogar a Verdi de “un referente en tema de eventos”, puntal en la estrategia actual de los Paz. Pero, mientras en el espacio de Bravo Murillo lo clásico domina la escena (o la sala), el responsable de programación subraya la capacidad de atraer a nuevos espectadores, no necesariamente de Chamberí, desde mk2. Para ello, en la compañía han apostado por propuestas de lo más variadas. “Por ejemplo el Cinetronik, películas de cine clásico (Metrópoli, El ganiete del Dr. Caligari, Un perro andaluz o El acorazado Potemkin) con música electrónica. O la colaboración Modo Avión, sesiones de música experinental una vez al mes. Y por supuesto el pódcast Locura compartida, con el divulgador cinematográfico Javi Godoy y muchos colaboradores. Todo eso sirve para crear comunidad”. De hecho, Isaac Reyes habla de cómo al poco de que llegara mk2 esas escenas de personas mayores sociabilizando se empezaron a alternar con las de jóvenes haciendo lo propio. “El vestíbulo se llenaba de chavales y los propios trabajadores se sorprendían porque no recordaban ver allí tantos grupos de chavales con 19 o 20 años. Lo logramos primero con eventos muy específicos. Luego con sesiones especiales, como las Maldistas bastardas, donde poníamos películas de culto presentadas por Mafalda González y con invitadas como Soy una Pringada para atraer público millenial o generación Z”. El tercer paso, dice, fue que este tipo de espectadores acudiesen directamente al Paz como “su cine de referencia”: “Lo hemos visto con Backrooms, que es una película muy Z que nació en los foros y donde mucha gente joven nos ha elegido”. Dice Martínez-Useros que Sirat, de Óliver Laxe, fue otro paradigma de ese cine de la experiencia que removió las butacas hace un año. O el Barbenheimer, en 2023. “Hubo dudas en la empresa con la convivencia de Oppenheimer y Barbie en un cine independiente de cinco salas, sobre todo con la segunda. Pero los más jóvenes de la empresa insistimos en que Greta Gerwig es una directora de culto y, aunque la película podía ser un poco ajena, había que apostar por ella. Los resultados fueron estupendos y se demostró que Barbie podía convivir con un público más cásico que venía a ver la anterior película de Christopher Nolan”. La odisea del celuloide Las proyecciones en 70 milímetros, formato que no está presente en ninguna otra sala de Madrid y apenas en tres más de todo el país, son ya una cabeza de lanza de estos acontecimientos que hacen de los Paz un lugar de comunión cinéfila. Kill Bill: The Whole Bloody Affaire sirvió de puesta de largo en marzo y ahora Tarantino cede el testigo a Nolan. Interstellar se proyectó las semanas pasadas y lo sigue haciendo esta. Pero será el viernes cuando llegue el gran estreno de La odisea, con una sesión diaria en 70mm, a las 17.00. El precio es de 19,90 euros, reducido a 15 para mayores y estudiantes que adquieran las entradas en la web. En la planta superior del cine, David Pereira padre y David Pereira hijo ultiman comienzan a preparar la proyección durante la visita de este medio: la copia ha llegado esa misma mañana. Esta vez no es posible acceder a la cabina donde llevan a cabo su quirúrgica labor, manejando rollos analógicos de tamaño considerable. “Aquí enfrente mi padre montó el Cinerama”, recordaba David Pereira padre en declaraciones a este periódico antes de que se mostrara la versión definitiva de Kill BIll. El abuelo de estas tres generaciones fue quien comenzó la compañía familiar dedicada al montaje de salas de cine y sistemas de proyección. A finales de los años 50 instaló otro sistema pionero, el Cinerama, en el citado multisales del Proyecciones. En un acto de enorme poesía (lógico que esté por medio La odisea), todo comenzó en la propia calle Fuencarral. Detalle del proyector en la Sala 1 del MK2 Cine Paz de Madrid. “Con la película de Tarantino se dio una casualidad de tres patas: la familia Pereira disponía del proyector, la distribuidora Elastica Films tenía la película y nosotros contamos con este estupendo cine”, resume el programador. Una “oportunidad” que no dejaron pasar y que quieren exprimir al máxmo, de ahí que el proyector de 70mm se haya quedado. “Las expectativas se superarn con creces, de hecho pasamos de las tres semanas de cartelera inicial a tres”. Se lanzaron entonces a pensar en una mayor programación con este formato analógico, un trabajo que define como “precioso, aunque costoso”. Sobre todo a nivel logístico, ya que “hay una copia en Europa por película y tenemos que saber dónde está, en qué estado o cuáles son sus circunstancias técnicas específicas”. Después de Tarantino y Nolan, en octubre será el turno de “una película de autor que será un bombazo”, aunque todavía no puede revelar de qué o quién se trata. Sí avanza que en diciembre los cinéfilos podrán disfrutar de Dune: Parte 3 en 70mm, formato en el que cada vez trabaja más Denis Villeneuve. Y una saga a la que atesoran un cariño especial en los Paz, pues la primera parte dio el pistoletazo de salida a la gestión de mk2. “Nos falta Paul Thomas Anderson, el otro gran director que está apostando por él”, apostilla. Una muestra de que no se contentan con lo conseguido y ya piensan en su siguiente conquista. Sin olvidar, claro, que cuentan con la oportunidad de proyectar en 35 milímetros (algo que en los Paz vienen haciendo desde 2017): “Ya hemos puesto clásicos como Lawrence de Arabia, West Side Story o Ben-Hur. Queremos seguir apostando por ello y programar también mujeres directoras que hayan trabajado con el formato”. Suscríbete a las informaciones más cercanas Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. Apúntate aquí y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. También puedes seguirnos desde tu red social preferida, en Facebook o Bluesky ---dlvr.it
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Verano de obras a 40 grados en Oporto, que transforma Carabanchel desde su epicentro: "Casi todo está cortado"

Verano de obras a 40 grados en Oporto, que transforma Carabanchel desde su epicentro: "Casi todo está cortado"La inversión de más de cinco millones en trabajos para remodelar la plaza central y su entorno, unificando carriles y abriendo espacio al peatón, se desarrolla este el verano entre palés, calles delimitadas y material de obra en las aceras. Los vecinos celebran el cambio, pero lamentan ir en zigzag La metamorfosis de Oporto, una apuesta de cinco millones para acabar con el 'batiburrillo' en la plaza de Carabanchel Moverse por la calle de la Oca se ha complicado este verano. Las obras para la remodelación de esta y otras grandes avenidas que vertebran Carabanchel, como la del General Ricardos, tienen el barrio de Oporto patas arriba. Al ser un trabajo ambicioso y que pretende reformular todo el entorno con 1.443 metros cuadrados más de superficie peatonal, 110 árboles y más de 3.200 arbustos para extender la vegetación en la glorieta Valle de Oro. Este es el punto neurálgico y uno de los principales espacios públicos en Carabanchel Bajo. Allí está la estación de Metro, que conecta con la Circular (línea 6) y la L5; también la plaza de Oporto, que hoy es foco de críticas por su suciedad, ruido o la sensación de inseguridad pero se transformará con una renovación integral del pavimento y la instalación de una nueva fuente ornamental, en torno a la que se plantea adecuar la medianera y sus zonas ajardinadas. La inversión total se ha cifrado en más de cinco millones de euros y forma parte de la estrategia municipal para impulsar el distrito como centro cultural y nido de artistas. El plan es continuar las obras hasta, al menos, la segunda mitad de 2027; por lo que queda un año para verlas concluir. Mientras tanto, caminar por el barrio se ha convertido en un campo de minas. “Últimamente está casi todo cortado, o hay desniveles por las obras y cruces en los que tienes que dar un rodeo, porque hay vallas bloqueando”, relata Isabel, a la salida de un outlet minorista que hace esquina con la calle de Matilde Hernández. Como son las cuatro y media de la tarde, a su alrededor no ve ningún operario. Desde 2023, y a raíz de varias muertes por calor entre trabajadores a pie de calle, tanto el Ayuntamiento de Madrid como el Ministerio de Yolanda Díaz impulsaron nuevas medidas para blindar a los empleados que pasan sus jornadas al aire libre y con temperaturas cada vez más elevadas. Los primeros crearon un protocolo de actuación frente a las alertas de la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), y los segundos aprobaron un real decreto para limitar actividades a ciertas horas de la tarde, en los picos de calor. Un tramo en obras en la calle de la Oca, a principios de julio Material de obra apilado en una de las calles que conecta con la Oca, en Carabanchel Sin embargo, y aunque queda un rato para que vuelvan a funcionar las excavadoras, regrese el tránsito de camiones o los peones y topógrafos reaparezcan en la carretera. De momento, los trabajos mantienen varios puntos del Valle de Oro delimitados por paneles, con buena parte del suelo levantada. No solo en la calle de la Oca o el entorno de la plaza de Oporto, donde predomina una calle amplia dividida en tres secciones: una central, por la que aún pasan los coches, y dos a cada lado que ocupan secciones de la acera. A principios de julio, en esas vías laterales es donde se está excavando el terreno y son visibles los conductos subterráneos, junto a los que queda apilado el material de obra en contenedores o casetas metálicas. El Área de Obras y Espacios Públicos, órgano municipal que coordina la remodelación íntegra de este eje comercial (el “más importante de Carabanchel”, según la nota informativa que anunció en abril la aprobación del proyecto), explica que los trabajos comenzaron precisamente en la calle de la Oca, reduciendo la calzada a un único carril por sentido y añadiendo un nuevo carril bici bidireccional, que conecte con el que ya atraviesa la glorieta Valle del Oro. Sobre la remodelación de la plaza de Oporto, recuerdan en declaraciones a Somos Madrid que esta es la actuación número 47 en un espacio similar desde que José Luis Martínez-Almeida llegó a la Alcaldía, en 2019. Una grúa aparcada durante las primeras horas de la tarde. Calle de la Oca, en julio Vallas de obra y terreno levantado durante las obras para remodelar la plaza de Oporto y alrededores “La transformación de la ciudad pasa por grandes proyectos, pero también por actuaciones en los barrios que mejoran su espacio público y la calidad de vida de los vecinos. Y en este sentido las plazas son muy importantes como lugares de encuentro”, concluyen, manteniendo las previsiones inicialmente anunciadas: segunda mitad de 2027, más o menos coincidiendo con estas fechas. Sin embargo, es precisamente ahora cuando los trabajos afrontan sus días más calurosos, con temperaturas que esta misma semana oscilan entre los 35 y los 40 grados en Madrid. Los 5,3 millones invertidos en actuaciones alrededor de Oporto, y que el concejal-presidente Carlos Izquierdo celebró ensalzando un “crecimiento récord” de la inversión en Carabanchel, irán a completar tres objetivos principales: dinamizar el comercio local, mejorar las condiciones ambientales y estéticas del entorno o abrir paso al peatón, mejorando la accesibilidad. Para lograrlo, en este tiempo se trabaja en ensanchar las aceras, renovar pavimentos, repasar el alumbrado público y el resto del mobiliario urbano o construir “una galería de servicios”. Parte de un conducto subterráneo, en las obras para remodelar el eje comercial de Carabanchel Material de obra apilado y perimetrado en la calle de Matilde Hernández Así describe el Ayuntamiento de Madrid este nuevo sistema, para el que se ha hablado de una galería subterránea con cajones de servicio bajo acera. La idea es que sea ahí dentro donde se guarden los conductos para el agua, la electricidad, redes telefónicas, etc., según los planes del departamento de Obras. Para la plaza de Oporto, que antes quedaba divida en dos mitades inconexas, se distribuirá el tráfico de la avenida y la calle del Valle de Oro a través de un único vial, con doble sentido y que conecte con la Oca. Las actuaciones prevén dejar solo un cruce con la calle de General Ricardos, de forma que el resto de la calzada también se abra al peatón. Con el espacio disponible se crearán dos nuevas estancias para caminantes: una estará al suroeste de la plaza, donde la vegetación mejore la sensación térmica y quede “protegida del tráfico por parterres, arbustos y arbolado” y destinada a convertirse en un espacio de juego para niños, donde los mayores también pueden hacer ejercicios. La otra, en cambio, se situará en el tercio noroeste (justo a la salida del metro) y adoptará un “carácter más comercial”, con terrazas, zonas despejadas y usos “multifuncionales”. Las reformas también contemplan la construcción de un carril bici de casi dos kilómetros de longitud, que ha sido promocionada como una “alternativa de transporte sostenible”. “El objetivo es ofrecer a los ciudadanos una infraestructura ciclista segura y cómoda para sus desplazamientos cotidianos”, ha resaltado el Ayuntamiento. El que actualmente atraviesa parte de la calle del General Ricardos, y que pasa frente a los Jardines de Vista Alegre, es especialmente estrecho y ha sido foco de críticas por su estado en la acera. A la espera de que el calor termine y el verano permita agilizar las obras, las previsiones para esta gran promesa al barrio continúan su cauce. Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, hazte socia, hazte socio y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado. Tu ayuda al periodismo local es importante. ---dlvr.it
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Hoy he descubierto que hay ayuntamientos cargando a los presupuestos de Violencia de Género elementos de mobiliario urbano para que se los pague el Ministerio de Igualdad y así ahorrárselos ellos. Y justo he pasado por Lozoya (Madrid) y he visto un ejemplo en directo. Alucinante.

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Colocada la polémica escultura de un caballo con la que un hotel de lujo ocupa un espacio público junto a Gran Vía

Colocada la polémica escultura de un caballo con la que un hotel de lujo ocupa un espacio público junto a Gran VíaLa estatua ecuestre obra del mexicano Gonzalo Lebrija, cedida durante al menos 15 años, corona una controvertida operación en la que el Ayuntamiento de Madrid otorgó el diseño de la reforma de la plaza del Carmen a la compañía que gestiona la cadena de hospedajes Thompson La escultura a caballo que un hotel de lujo coloca junto a la Gran Vía y que habla de cómo se privatiza lo público en Madrid La estatua de un caballo coronaba hace 70 años una de los construcciones con un significado más infame en Madrid: el Arco de Moncloa, que la dictadura franquista bautizó como Arco de la Victoria. Una exposición actualmente visitable en el complejo El Águila recuerda el momento de su colocación, allá por 1956. Este miércoles, una imagen similar se ha repetido en la capital. Esta vez no hay ningún régimen totalitario de por medio y la instalación no ha sido tan aparatosa, pero la escultura de un caballo vuelve a generar contestación social y habla del sino de los tiempos. Se trata de El rumor de la discordia, obra de seis metros de altura con un llamativo caballo de bronce que parece flotar en el aire. La obra corona ahora la plaza del Carmen, junto a Gran Vía. Es una iniciativa del hotel de lujo Thompson, cuya empresa propietaria diseñó la reforma de la plaza pese al carácter público del entorno. Obra del mexicano Gonzalo Lebrija, llega como una cesión temporal por un mínimo de 15 años, en un ejemplo de la “apuesta por la colaboración público-privada” que defiende el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida. Así lo describía la concejala delegada de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, en un artículo sobre la pieza publicado en El País hace un año. El reportaje adelantaba más datos sobre la figura que ya pueden contemplar los viandantes en el centro de Madrid: el pedestal de hormigón (todavía no instalado) tiene 4,4 metros de alto, mientras que las medidas del caballo son de 1,90 por 2,50 metros. “Los caballos en el arte siempre han tenido connotaciones políticas y sociales que tienen que ver con triunfos bélicos, pero este no conmemora una victoria. Actualmente, el mundo no está pasando un momento que permita conmemorar, sino que, al revés, entramos en una etapa de reflexión y cuestionamiento”, exponía Lebrija en El País para alejarse edificaciones como la de Moncloa. Alzada del caballo al Arco de Moncloa en 1956. La controversia en la plaza del Carmen es anterior a esta animalada artística. Hace cuatro años, el área de Movilidad aceptó como “donación” el proyecto de reforma del aparcamiento de plaza del Carmen que había redactado el propio hotel de lujo que ahora dona la escultura. Lo hizo incluyendo varias ventajas sobre el espacio público para este negocio privado, entre ellas la de incluir un acceso directo desde el parking al propio garaje del hotel Thompson, de cinco estrellas. Además, colocaba la entrada y salida del parking lo más lejos posible de su edificio, al otro extremo. Desde Cibeles no concretaron el importe de lo que se había ahorrado con la donación del proyecto, pero sí detallaron en los pliegos de la construcción que horadar el túnel adicional (situado en la planta -1 y con cinco metros de anchura) añadiría 136.000 euros al coste final de la obra. Cuando Somos Madrid adelantó esta noticia, en el año 2022, los propietarios del hotel (la familia Díaz Estrada) prefirieron no hacer declaraciones. Tres años después, sin embargo, el CEO de Exacorp One sí que habló para el artículo de El País sobre la polémica en la plaza. Una reforma rodeada de controversias y maniobras “Buscábamos que con esto ganáramos todos: el hotel y los turistas, por supuesto, pero también los vecinos. No todo el mundo consiguió todo lo que quería, incluyendo al hotel, que por supuesto no es el dueño de la plaza. Pero creemos que el resultado es bueno para todos”, defendió, después de asegurar que trabajó el proyecto con la Asociación de Amigos de la Plaza del Carmen. Esta asociación, sin embargo, está formada por miembros de la propia Exarcorp One, como consta en el registro municipal al que accedió este periódico. El propio Alonso Díaz Etienne aparece como vicepresidente de la entidad y se reunió en su nombre con el Ayuntamiento en octubre de 2019, encuentro presidido por el delegado de Movilidad Borja Carabante en el que también estuvo Carlos Llansó y Graciela Roselló, arquitectos ambos empleados por Exarcorp One y que figuran asimismo como miembros de esta “asociación de amigos”. Otra perspectiva de la colocación de la escultura ecuestre en la plaza del Carmen de Madrid. Respecto a las ventajas privadas que se derivaron de la adjudicación del proyecto sobre el espacio público, el túnel subterráneo citado no es la única para el hotel en el diseño del proyecto: la escultura de Gonzalo Lebrija se colocará sobre una rotonda innecesaria y que se incluyó para asegurar el acceso en coche hasta la puerta del hotel a todos sus clientes. Y también se ha dejado un espacio libre de parterres y árboles junto al alojamiento de cinco estrellas, donde ahora este negocio despliega una gran terraza. La familia Díaz Estrada construyó el hotel Thompson uniendo varios inmuebles de la calle Montera, entre los que se encontraba el que alojó los cines Acteón, cerrados por sorpresa en el año 2017 para iniciar la operación que levantó finalmente una instalación con 173 habitaciones en pleno centro de Madrid. El proyecto del edificio fue tramitado durante la alcaldía de Manuela Carmena y el de la plaza del Carmen con Almeida ya como regidor. Además de las talas o la distribución del espacio público, se le unieron las criticas al precio de los abonos para residentes en el aparcamiento. Hacerse con una plaza mensual cuesta como mínimo 160 euros al mes, si se elige la reserva por cinco años, después de que el equipo de Almeida escogiera la oferta más cara para los vecinos de entre todas las presentadas al concurso. Por comparar, el parking municipal de la cercana plaza Luna, cuesta 70 euros al mes para residentes con el mismo régimen de concesión. El de la plaza de las Cortes apenas un euro. En Thompson, por contran, pensarán que si ladran ellos cabalgan. Suscríbete a las informaciones más cercanas Recibe las noticias más importantes de Madrid con un boletín escrito para ti, todos los viernes en tu correo. Apúntate aquí y recíbelas junto a los mejores planes para el fin de semana. 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