Muchos conciertos son insoportables por el exceso de volumen. Al margen del respeto a terceros, creo que los propios espectadores agradeceríamos cierta contención decibélica.
Sin ánimo de ser disruptivo ni retrogado o cosas peores, creo que algunos músicos, técnicos de sonido y programadores o creadores de contenido (🤔) publicitario están algo o muy sordos y así nos quieren dejar al resto, público voluntario y pagano o vecindario.